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Especial

Cuando la memoria siembra futuro

Tecnologías ancestrales e intervenciones de desco en la macro región centro

Cuando la memoria siembra futuro

En la discusión pública sobre desarrollo, a menudo se repite una idea equivocada: que la modernización empieza donde terminan las prácticas tradicionales. Desde esta visión, lo ancestral se ve como un vestigio cultural, como folklore respetable pero improductivo, o como un dato etnográfico sin mayor capacidad para guiar políticas. Sin embargo, en la macrorregión centro del Perú, y particularmente en Huancavelica, Junín y Pasco, la experiencia de desco muestra evidencias claras de lo contrario. En territorios marcados por la pobreza persistente, la desigualdad territorial, la crisis climática, la violencia de género y las brechas de salud, los saberes comunitarios no son un vestigio del pasado, sino una alternativa de desarrollo. El marco institucional de desco parte de una visión territorial amplia del centro peruano, donde las regiones comparten corredores económicos, vínculos socioculturales y problemas estructurales. El plan estratégico institucional reconoce este espacio macro regional y articula intervenciones en Huancavelica, Junín y Pasco a través de descocentro y sus unidades territoriales diferenciadas, con una mirada intercultural y de participación ciudadana. En estos territorios, nuestros proyectos no solo responden a problemas estructurales, sino que también presentan alternativas viables para el desarrollo.

Huancavelica es un claro ejemplo de esta apuesta. La unidad territorial de descocentro en la región, comenzó con el mejoramiento genético de camélidos y el fortalecimiento de cultivos como quinua, papa, maíz y palta, pero luego amplió su enfoque a la nutrición, la salud y la innovación. Lo crucial es que varias de estas líneas no solo dependen de la transferencia de paquetes técnicos, sino que también integran los conocimientos locales. Las memorias de gestión muestran cómo, en Acobamba, Huancavelica, se identificaron y mejoraron prácticas ancestrales para mitigar el cambio climático, como el uso de humaredas para enfrentar heladas, cohetes contra el granizo y la recuperación de cochas naturales para hacer frente a las sequías. Estas intervenciones no son un ejercicio de "romanticismo andino", sino de integración estratégica de prácticas ancestrales en soluciones para la gestión del riesgo. El Ministerio del Ambiente reconoce las cochas como infraestructura estratégica frente al cambio climático. Así, la intervención de descocentro en Huancavelica no impone soluciones externas, sino que reafirma el conocimiento ancestral y lo vincula con sistemas modernos de gestión del riesgo, gobernanza y planificación local.

El trabajo de descocentro también se traduce en acciones concretas, como la lucha contra la anemia en Pilpichaca mediante la producción de harina de sangrecita, la instalación de fitotoldos y galpones de gallinas para diversificar las dietas familiares, y la capacitación de juntas de saneamiento en la cloración de agua. Estas iniciativas, no sólo están dirigidas a mejorar las condiciones de salud y alimentación, sino también a fortalecer la gestión local de servicios esenciales. Al incorporar, tanto el conocimiento comunal como las herramientas modernas, estas estrategias muestran cómo la tecnología, entendida no solo como equipamiento biomédico, sino como conocimiento local, se convierte en un recurso para la resiliencia comunitaria.

Las respuestas efectivas requieren una revalorización de las matrices culturales, que fortalezcan el sentido de pertenencia y de comunidad. Las memorias institucionales documentan diálogos interculturales que promovieron una "nueva mirada de la vida humana en su totalidad", integrando valores y prácticas ancestrales en los procesos de bienestar. En contextos donde las políticas públicas convencionales fracasan al tratar a las poblaciones como receptoras pasivas, incorporar la cosmovisión local no es un gesto ornamental, es una condición de eficacia y legitimidad. La combinación de saberes locales y conocimientos técnicos permite interpretar mejor las señales ambientales, como heladas o sequías, y desarrollar respuestas adaptativas.

Junín ofrece otra faceta del problema, con intervenciones centradas en la salud (anemia y desnutrición), violencia de género, derechos sexuales y reproductivos, y la protección de adolescentes. Proyectos en Concepción, Chanchamayo, Huancayo y Satipo son ejemplos de esta dinámica. Aunque a primera vista podría parecer que estos proyectos no tienen relación con tecnologías ancestrales, en Satipo, por ejemplo, se han instalado estanques familiares de peces para mejorar la calidad nutricional, junto con campañas de monitoreo de anemia. Aquí, la seguridad alimentaria no se construye negando el territorio amazónico, sino reconociéndolo y dialogando con las capacidades productivas locales.

En Pasco, particularmente en Oxapampa, el debate es aún más explícito. La Unidad Operativa Territorial de Selva Central de descocentro, ha desplegado proyectos que combinan género, salud, producción de café y cacao, turismo y conservación. Iniciativas como la prevención del embarazo temprano, la violencia sexual y el acompañamiento a jóvenes de la etnia Yánesha para implementar sus planes de vida, destacan en esta región. Este enfoque está alineado con el modelo de gestión integrada del paisaje promovido por la UNESCO en la Reserva de Biosfera Oxapampa-Asháninka-Yánesha, que combina conocimientos científicos, locales e indígenas, reconociendo el papel de la agrobiodiversidad.

Lo que emerge de estas experiencias es una visión ampliada de las tecnologías ancestrales. No se trata sólo de qochas, andenes, fitotoldos rústicos o técnicas para enfrentar heladas, sino de un conjunto de tecnologías que incluyen los planes de vida indígenas, la gobernanza comunal del agua, la lectura del clima y la organización familiar del cuidado. Son tecnologías porque producen resultados tangibles, ordenan decisiones y permiten enfrentar riesgos complejos. Y son ancestrales no porque sean viejas, sino porque han sido mejoradas a lo largo de procesos de aprendizaje territorial. La diversidad de proyectos en el portafolio de descocentro refleja una comprensión más profunda del bienestar. En el centro del país, la anemia no puede entenderse sin agua segura; la violencia no se puede desvincular de la fragilidad del núcleo familiar e institucional; la productividad no avanza sin manejo del clima; la conservación no tiene futuro si no se reconoce a quienes históricamente han administrado los bosques, los pastos y las semillas. La recuperación de tecnologías ancestrales, por tanto, actúa como una política de articulación entre sectores que, por lo general, el Estado tiende a tratar de manera separada.

Desde esta perspectiva, el principal aporte de descocentro en la macrorregión centro, no reside sólo en la ejecución de proyectos, sino en disputar el mismo sentido del desarrollo. Al fortalecer los servicios de salud con enfoque intercultural, articular agentes comunitarios y recuperar cochas, descocentro demuestra que la innovación no llega desde fuera, sino cuando el territorio es reconocido como productor de conocimiento.

Sin embargo, persiste una tarea pendiente. Muchas de estas experiencias aún dependen de la cooperación internacional y de proyectos limitados en el tiempo. El verdadero desafío será que los gobiernos regionales y locales traduzcan estos aprendizajes en políticas públicas estables: presupuestos para la siembra y cosecha de agua, salud intercultural, agrobiodiversidad, sistemas alimentarios locales y protección de las juventudes indígenas y rurales. Si esto no ocurre, las prácticas ancestrales seguirán siendo celebradas en discursos, pero subutilizadas en la acción. En un país acostumbrado a asociar el desarrollo con cemento, laboratorios y aplicaciones tecnológicas, es importante insistir en una verdad simple pero fundamental: una qocha también es tecnología; una red comunal de cuidado también lo es; y una lectura campesina del clima, igualmente. En Huancavelica, Junín y Pasco, descocentro ha demostrado que la memoria no es lo contrario del futuro.

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