desco y la política

desco nació como Desarrollo Comunitario en 1965, resultado de la preocupación y el interés de un grupo de profesionales, muchos de ellos vinculados a la acción social de la Iglesia Católica, por el desarrollo y la organización de los sectores populares. Con alguna vinculación a una iniciativa de un sector de los obispos alemanes, Desarrollo América Latina-DESAL, se promovió la creación de un instituto de servicios agrarios que brindó servicios de apoyo técnico y capacitación a pequeños campesinos y se iniciaba el estudio de la problemática urbana a partir de una investigación sobre la marginalidad en Lima Metropolitana y los procesos de la urbanización y construcción de la vivienda popular.
Desde el ascenso al gobierno del presidente Belaúnde, el país vivía un proceso de apertura y modernización. La reforma agraria era, en ese momento, la bandera más importante del movimiento campesino como de importantes sectores medios. La pugna anti oligárquica fue la marca de ese tiempo, aunque pronto la frustración empezó a invadir al dubitativo reformismo del gobierno y sus banderas de cambio empezaron a diluirse.
En ese contexto, en 1967, desco se convirtió en el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo, dejando la idea del desarrollo comunitario, identificada con una opción partidaria específica, la de la Democracia Cristiana, oponiéndose a la aplicación de modelos ensayados en otros países, como pretendía DESAL, apostando desde entonces por sus propios programas de intervención y por su reflexión autónoma sobre la realidad. Desde entonces, la identidad institucional se fue estableciendo a partir de varios lineamientos que, con las adaptaciones impuestas por el cambio en el tiempo, atraviesan su historia.
La intervención se organiza alrededor de programas de promoción del desarrollo, territorialmente asentados que se llevan adelante en acuerdo con grupos de base específicos que pugnan por consolidar una organización capaz de llevar adelante su propio crecimiento y desarrollo institucional, más allá del tiempo de la promoción y asesoría de desco. Entendido el desarrollo pronto como un proceso conflictivo, que suponía la ruptura de un orden anterior, la institución abandonó las concepciones desarrollistas, presentes en su discurso inicial. Así asumido aquél como un problema político, cuyo sujeto es el pueblo organizado, el carácter instrumental y de medio de la ONG, no de fin último, fue claro siempre. Desde sus primeros años se definió, como rasgo propio, la combinación de investigación social con acciones sistemáticas de promoción y fortalecimiento de los núcleos con los que se intervenía en el territorio a partir de un acuerdo previo. La acción directa y la participación en el territorio se combinó constantemente con la reflexión y la sistematización que se convertían en estudios, publicaciones y distintos instrumentos de capacitación, para impulsar el intercambio y la discusión de alternativas de desarrollo que resultaran útiles para otras organizaciones sociales y agentes de desarrollo públicos y privados.
Estas orientaciones exigieron desde los primeros años una institución capaz de responder a los desafíos y necesidades de la coyuntura política, a partir de la pretensión de responder a los distintos procesos sociales en los que intervenía y se comprometía. Ello, en un marco en el que, desde su fundación, desco ha sostenido siempre su autonomía del Estado, de las iglesias, los partidos políticos, la cooperación internacional para el desarrollo, —en cuyo seno nació y creció—, y, naturalmente, de las propias organizaciones populares que fueron condición básica para su existencia.
En este marco general, la vinculación de desco con la política tuvo distintos momentos y énfasis que se pueden leer hacia atrás a partir de los temas y los actores priorizados en ellos. En esta breve y limitada mirada, me restringiré a algunos de los que considero centrales y apenas al siglo XX, porque éste, es más conocido. Así, en los primeros años del gobierno militar, la acción y la incidencia institucional, combinaron una lógica doble: desde abajo, la apuesta por el fortalecimiento y movilización de las organizaciones sociales para afirmarse como protagonistas de su historia; desde arriba, el esfuerzo por criticar, pero también influir en el gobierno y sus asesores, en el marco de las principales reformas de entonces (reforma agraria, comunidad laboral, propiedad social, educación), y en su posterior retroceso. En el campo, a partir de la asesoría en la formación de cooperativas y el apoyo a pequeños propietarios alrededor de los servicios de comercialización de insumos y asistencia técnica en el valle de Chancay-Huaral, se apoyó a la federación campesina del valle, que cumplió un papel relevante en la refundación de la Confederación Campesina del Perú. Las publicaciones de esos años —Reforma agraria: cooperativización y lucha campesina, Estado y política agraria, Agro: clases, campesinado y revolución, Tomas de tierras en el Perú, entre otras— ilustran la naturaleza del intercambio y debate que se promovía.
En el medio laboral se inició un programa que centró su atención en el asesoramiento a las recientemente creadas comunidades industriales y a los sindicatos, alentando la acción conjunta de ambas formas organizativas. Además de exitosos manuales, como “El manual del sindicalismo”, se publicaron distintas investigaciones, —Dinámica de la comunidad industrial, Comunidad laboral y capitalismo: alcances y límites, Propiedad social: polémica, entre otras— que evidenciaron la lectura institucional en la materia. En el caso de la educación, a partir de la lectura crítica de su situación y de sus contenidos —Detrás del mito de la educación peruana y Cuesta arriba y cuesta abajo—, el interés institucional y sus relaciones, se concentraron en el magisterio y sus gremios, en particular el SUTEP. El magisterio y sus luchas (1885-1978), Educación básica laboral: proceso a un proceso y Ser maestro. Condiciones del trabajo docente en el Perú, fueron algunos de los resultados de ese esfuerzo.
El fin del gobierno militar y la nueva coyuntura que se abría, determinaron los contenidos y el dinamismo de balances y nuevas lecturas políticas. El ocaso del poder oligárquico. Lucha política en la escena oficial 1968-1975, Los caminos del poder. Tres años de crisis en la escena política y Velasquismo y movimiento popular, muestran las miradas y el debate en el país, también en la institución, sobre el contenido, alcances y trayectorias de ese período de nuestra historia. La Asamblea Constituyente y el retorno a la democracia, abrieron espacio para nuevas publicaciones: Burguesía y Estado liberal, Crisis política ¿Solución electoral? Análisis de los resultados de las elecciones para la Asamblea Constituyente, pero también, La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. En ese marco general, en noviembre 1980, desco reunió a un importante grupo de científicos sociales y políticos latinoamericanos para discutir el tema de la democracia y el movimiento popular, en un momento en el que la democracia, como forma política y como aspiración de la gente, luchaba contra las dictaduras militares que permanecían en muchos países de la región y que tenían como objetivo contener la movilización popular, antes que resolver las diferencias entre las cúpulas oligárquicas, como ocurriera en el siglo XIX.
Con la organización de ese evento y la publicación de América Latina 80: Democracia y Movimiento Popular, desco consagra su compromiso y apuesta institucional por la democracia como régimen político, en la búsqueda de darle un carácter social e incluyente a partir de la presencia de lo popular. A partir de una lectura crítica a lo que había sido hasta ese momento la discusión latinoamericana sobre la democracia, se abrió la discusión de la cuestión democrática, no sólo como una teoría sobre la soberanía popular sino también como una de la representación, poniendo la discusión de la democracia en la sociedad, lo que supuso, sin menospreciarla, ir más allá del análisis de la institucionalidad estatal, buscando reconceptualizar la política. El espacio local y la municipalidad se incorporaron a la reflexión y la acción institucional. A programas y proyectos en Villa el Salvador, San Juan de Lurigancho y El Agustino se sumaron publicaciones y estudios como Municipalidad y gobierno local, Lima una metrópoli/7debates, El nuevo rostro electoral: Las municipales del 83 y el Manual del poblador: titulación, electrificación, agua y desagüe.
La violencia armada, que simultáneamente se inició en aquellos años, se convirtió en tema prioritario en el país, y naturalmente en muchos de los territorios de intervención institucional, especialmente en Huancavelica y Villa el Salvador. La violencia política que caracterizó este período fue objeto de un tratamiento sistemático. Quehacer fue el vehículo priorizado para ese fin y se desarrolló un Banco de Datos que se especializó en su registro y alimentaba distintos estudios que fueron difundidos como parte de las investigaciones realizadas. Violencia y pacificación, Violencia política en el Perú 1980-1988 o La captura de Feliciano (La guerrilla de las versiones). En tres actos y comentarios, son algunos ejemplos.
Tres cosas finales a decir. Uno: A lo largo de los años, más allá de Quehacer, desco mantuvo distintas publicaciones periódicas, de las que destaco Resumen Semanal (más de 1,000 publicaciones impresas para seguir la coyuntura), Reporte Especial (cerca de 120 números de una publicación mensual que analizaba la violencia política), Cronología Política (publicación anual que cubrió el período 1968-1973), Coyuntura Laboral (informaba mensualmente, 107 meses, sobre los aspectos legales y económicos del sector) y el Boletín de Cooperación (71 números, que difundían los principales elementos de este sector. Desde el 2002, la institución publica y difunde dos veces al año Perú Hoy, sumando al personal institucional, el apoyo generoso de distintos colegas, presentando análisis del momento político y económico, lecturas de los principales problemas del país y experiencias en distintos territorios.
Dos: A través de su historia, la institución ha trabajado en alianza estratégica con plataformas y articulaciones nacionales y regionales. El Grupo Propuesta Ciudadana es, desde la década del noventa, un espacio básico de referencia para el análisis y el debate político. En la región, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cumple ese rol, que mientras operó, lo compartió con la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción (ALOP).
Tres: Desde la institución, y de manera plural, vale decir a través de distintas orientaciones políticas, muchos profesionales, desquianos en algún momento previo, han pasado por la política nacional y local. No menos de 12 ministros e igual número de congresistas, entre ellos.
