Magda Portal, entre militancia política y literatura feminista
Sobre la reedición de la novela La Trampa de Magda Portal

Pocos son los casos de autoras peruanas del siglo XX, como Magda Portal (Lima, 1900-1989), que desbordaron coherencia entre accionar político y obra artística. Precisamente de ello habla su novela —de corte autobiográfico, entre novela histórica y thriller social— La Trampa, donde esa singular tensión entre ética y estética se refleja en el hilo central que teje su entramado, entre memoria e imaginación. Amerita subrayar, por tanto, la excelente reedición, bajo el sello Cocodrilo Ediciones, de esta única obra de su autora en prosa larga de ficción, cuyo mensaje se ha mantenido vigente hasta nuestros días. Y es que la condición de la mujer peruana, aun poseyendo un cierto nivel de instrucción, tiene todavía, al día de hoy, muchos aspectos dignos de reivindicación en el mundo de la política, los mercados editoriales y los activismos.
El libro se abre con un artículo, previo al cuerpo de la novela, a manera de estudio introductorio: "La trampa y los caminos recorridos por Magda Portal" (pp. 7-25), a cargo de la investigadora y crítica literaria Rocío Ferreira. Sus líneas nos recuerdan la cara revolucionaria de Magda Portal, evidenciada en sus prácticas artísticas en la poesía, el ensayo periodístico y la narrativa corta, así como en su militancia política en el APRA, del que fue cofundadora. Entre los datos biográficos, que son presentados en su perfil, se resaltan algunos acontecimientos y circunstancias puntuales. Como escritora y poeta formó parte del Grupo Norte; cofundó revistas vanguardistas y colaboró en otras tantas con textos de crítica social; publicó poesía con éxito; incursionó en los géneros del cuento y ensayo, con fuerte tendencia a la denuncia frente a las abusivas estructuras patriarcales de poder, incluyendo el mundo del mercado editorial, que constantemente la quería reducir a una muestra de lo que debía ser un discurso femenino, que no feminista. Hacia 1927, junto con su compañero Delmar, sufrió destierro bajo la dictadura de Leguía y experimentó el exilio en Cuba y México.
Ya de vuelta en Lima, separada del amor y de la política —Delmar había muerto y ella, renunciado al APRA—, publica en 1957 La Trampa, suceso que le ganó la animadversión de partidistas extremos con la consecuente destrucción de ejemplares, invisibilizando su única novela por completo, hasta sacarla de circulación. Pese a todo, luego de poco más de veinte años, la autora volvió a publicar aquella novela de denuncia, corregida y aumentada, con un "Proemio a la segunda edición", versión que se vuelve a publicar en esta nueva de Cocodrilo Ediciones de 2025. Al decir de Rocío Ferreira, quien hace finalmente un recuento del contexto histórico de las décadas del 30 y 40 cuando surge la novela en cuestión, Magda Portal fue una de las más grandes defensoras de las ideas esenciales del feminismo hasta el final de sus días.
Un segundo texto preambular a la novela, "Acerca de esta edición" (pp. 27-28), a cargo del equipo editorial, aclara aspectos en torno a modernización ortográfica y conservación de grafías originales, justificando una vez más la importancia de la relectura actualizada de una obra tan significativa en la historia política del Perú, como La Trampa de Magda Portal.
A continuación viene el "Proemio a la segunda edición" (pp. 29-30) por la propia Magda Portal, reimpreso siguiendo la edición de 1983, en el cual puede leerse entre líneas una clara apuesta por una estética realista y ficcional a la vez, y por el poder de las imágenes fictivas, capaces de evocar episodios verídicos en el marco ideal que ofrecen las artes literarias. Dichas ideas, se subrayan luego en el texto con el que se inicia el cuerpo de la novela, titulado Advertencia (p. 33), dirigido muy particularmente ‘Al lector’, invitándolo a descartar posibles coincidencias entre la realidad aludida y las ficciones de la autora, puesto que ella considera que "la vida está hecha de casualidades" y el arte creativo, "de la imaginación y la fantasía".
Basada en hechos reales ocurridos en Lima entre los años treinta y cincuenta del siglo XX, la novela parte del relato de un nefasto acontecimiento: el asesinato de un importante personaje público y su esposa —aludiendo al caso del joven aprista de 19 años, Carlos Steer, quien en 1935 asesinó al entonces director del diario de El Comercio Antonio Miro Quesada de la Guerra y a su esposa María Laos, cerca a la Plaza San Martín (pp. 227)—, por parte de Charles Stool, un joven militante del "Partido Unionista" (referencia clara al APRA). Aquello, junto al recuento del desarrollo de la carrera política de una mujer pionera en el liderazgo político, Mariel en la novela (alter ego de Magda Portal), servirá de excusa para configurar el trasfondo de la realidad novelesca: entre otros crisis social, circunstancias represivas, tensiones políticas al interior del Partido Unionista y El Jefe (referencia directa a Haya de la Torre).
A nivel narrativo, será sobre la base de ese primer episodio de doble homicidio como se irá tejiendo una novela polifónica, en la que la trama es alcanzada al lector desde diversas ópticas. Por un lado, considerando a Charles Stool como narrador, se puede percibir asimismo que se trata de una novela de aprendizaje, o Bildungsroman, en la que la figura principal se desarrolla y evoluciona como ser humano, pues es después de su liberación, al cabo de varios años, como el asesino se da real cuenta de la injusta trampa aprista a la que fue empujado. El otro personaje principal, Mariel, es la única mujer al interior de la élite de cofundadores del Partido Unionista, cuya cercanía a El Jefe y a otros personajes de una cúpula partidaria tan rancia como radical, le permite ir abriendo poco a poco los ojos hasta darse cuenta del espejismo ideológico que ella había dado erróneamente por verdadero, es decir, otra trampa: una teoría política con tendencias de izquierda antiimperialista que resultó una decepción frente a sus ideales de lucha por los relegados de la sociedad, sobre todo, la gente pobre y las mujeres; todo lo cual alude a su vez al detonante, en la referencia real, que habría llevado a Magda Portal, en 1948, a renunciar al partido aprista. 1
Por otro lado, si bien los sucesos se narran en una concatenación lineal, hay recuerdos y miradas hacia atrás a manera de feedbacks desde la perspectiva de los personajes principales que hacen que la novela sea más dinámica, en cuanto al tratamiento de la materia. Otras partes de la trama se narran como informes (fechadas con día, mes y año) por una voz que explica todo y se ubica en los más diversos escenarios: en la casa paterna del asesino, en una fragata en altamar, en la casa de El Jefe, en las instalaciones del partido político, en la celda del asesino, en una cárcel de mujeres. Estos dos últimos lugares son marco de discursos personales — el de Charles Stool y el de Mariel, respectivamente—, cuyas perspectivas permiten insertar esta novela también en el género carcelario, pues ambos, el reo y la presa política, transmiten muy bien, a nivel intimista, el miedo, la desesperanza y el dolor, en la percepción de los contextos políticos y sociales de enorme desigualdad e injusticia en Perú.
En general, el aspecto más relevante a destacar de la novela radica en mostrar hacia su final, cómo el desencanto, el desengaño y el resquebrajamiento de los más caros anhelos de justicia en los personajes principales vencen sobre sus esperanzas, aplacando la cólera social que bullía en ellos, pues las injusticias contra quienes se comprometieron siguiendo sus principios políticos, éticos y morales, quedan sin indemnizar, y los daños, tatuados a perpetuidad.
A manera de epílogo al libro en su conjunto se adjuntan dos secciones más: un artículo y un anexo fotográfico. El artículo, "Una lectura política de La Trampa" (pp. 225-238), a cargo de Javier Torres Seoane, va acompañado de una breve bibliografía revisada. El texto desentraña las razones éticas y coherentes por las que Magda Portal decidió volver a publicar aquella novela acallada; a saber, el hecho de que muchos personajes, a todas luces corruptos, presuntos asesinos y mafiosos, siguieran teniendo cargos políticos significativos en la vida nacional de entonces. El segundo adjunto, Testimonio visual, (pp. 239-249), está conformado por un anexo de fotografías de personas y acontecimientos, y facsímiles de recortes de periódicos y portadas de ediciones de La Trampa, fechados entre 1935 y 2018; todo lo cual enriquece y subraya el carácter de denuncia y vigencia de esta novela.
Queda decir que Magda Portal escribió de manera visionaria, y para las circunstancias de su tiempo, una de las más temerarias obras de denuncia social, desde la literatura: su novela La Trampa. A sabiendas de que las innegables referencias a su propia persona y a deplorables en aquel mundo novelesco podrían poner en peligro, no sólo su visibilidad como escritora y líder, sino su libertad y hasta su propia vida, la autora no escatimó en escribir, publicar, denunciar e, incluso muchos años después, reeditar. Y como valentía y coherencia son dos virtudes escasas y exclusivas de las luchadoras auténticas como ella, no cabe duda de que Magda Portal con La Trampa se sitúa en un lugar destacado de la historia política y la literatura feminista en el Perú.
La Trampa, de Magda Portal. Lima: Cocodrilo Ediciones, 2025; 254 págs.
Footnotes
-
Muchos fueron los personajes de la vida política e intelectual que alguna vez renunciaron al APRA a través de cartas públicas. Manuel Scorza publicó en el Diario Popular de México (7 de junio de 1954) su renuncia a la militancia aprista, a través de su conocida carta "Good bye, Mr. Haya", dirigida a Haya de la Torre. ↩
