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Tropezar dos veces con la misma piedra

Tropezar dos veces con la misma piedra

El presente texto es parte del intercambio entre tres integrantes de nuestro Comité Editorial a propósito de la segunda vuelta, a fines del mes de abril de 2026.

Eduardo Ballón: Creo que los temas para este diálogo son tres: las elecciones en medio de la crisis del país, una mirada a lo que pueden ser continuidades y diferencias en el ciclo que empieza con Kuczynski, finalmente, las perspectivas, más allá de qué va a pasar en la segunda vuelta.

Alberto Adrianzén: Hay un problema evidente hoy. Se está diciendo que la fiscalía habría filtrado las comunicaciones entre la gente de la ONPE y cómo éstas aparecen fuera de contexto, las grabaciones dan para muchas cosas; en ese contexto, López Aliaga ratifica la narrativa del fraude. Escuché al alcalde de Lima, ya de forma descarada, diciendo que hay un fraude, que se ha violado el derecho de un millón de votantes, que él no es político, sino que está defendiendo el voto de los limeños. Creo que, si ellos quieren deslegitimar más las elecciones, tienen la cancha libre o por lo menos algo muy cercano y eso se verá nuevamente en la segunda vuelta.

EB: Algunos comentarios. Primero, el tema de la licitación no supuso un cambio de los términos de referencia originales, sino una modificación que hace ONPE, con el concurso corriendo, sobre cómo se mide el volumen de carga de cada camión, descontando el cubículo de conducción, a pesar de que normalmente el volumen de carga medido por altura y largo, contempla la cabina. El cambio sólo se le comunicó a la empresa ganadora, motivando la protesta de las otras empresas. La carta, de fines de febrero, fue dirigida a Corvetto. Ese es un dato importante.

El segundo punto tiene que ver con un informe hecho por una empresa consultora en estadísticas, entiendo que argentina, que hace el cálculo para sostener que más o menos un millón de limeños se quedaron sin votar como resultado de la tardanza en instalar las mesas. Sobre ese tema hay un informe de un especialista en datos y analista político, Gonzalo Márquez Palacios que hace un cálculo impecable demostrando que de ninguna manera hubo un millón de votos, que, sí, el impacto fue sobre más de los 52 mil en esos colegios, pero que tirándolo hacia arriba no superaba los 200.000. Y el ausentismo entre las mesas que empezaron temprano y funcionaron bien todo el día y el ausentismo en aquellas con problemas, es porcentualmente muy similar, no llegando a haber diferencia significativa, demostrando desde la estadística, que no hay cómo argumentar en esa dirección.

El tercer asunto es que parece evidente que atrás de eventuales malos manejos en la ONPE, que tendrían que probarse, deben haber “beneficiarios” de la decisión que termina entregándole el contrato a una empresa, que más allá del cambio de los términos de referencia, tenía algunos contratos previos con la ONPE en los que fue sancionada, una empresa que contrataba regularmente con el Estado en los últimos 10 años, incluida la Municipalidad de Lima Metropolitana de López Aliaga. Es más o menos claro que hay un sector significativo del mundo Renovación Popular, pero también del mundo empresarial, miren las declaraciones del nuevo Presidente de la Cámara de Comercio de Lima, por ejemplo, que van en dirección a “descubrir” una conspiración en la que intervienen cubanos y venezolanos. Repiten un relato que apareció y circuló por redes, que sostenía que había una gran cantidad de ellos trabajando en ONPE y en el Jurado Nacional de Elecciones. ONPE le respondió a la JNJ, que sin rubor compró el discurso, mostrando que no hay un solo venezolano o algún cubano entre los más de 16 mil trabajadores y locadores de dicha institución.

Yo diría que salvo que se presenten pruebas, lo que hay hasta ahora es una cantidad de fallas groseras, eventualmente niveles de corrupción, el cobro de comisiones como resultado de los problemas de contrataciones en el Estado, que se producen regularmente. No veo por qué esperar de ONPE un comportamiento distinto al de cualquier otra institución del Estado. Con el añadido de que si el 2021 logran parar el golpe que se buscaba, cuando de alguna manera se produce el segundo momento de la teoría del fraude en el Perú con viaje a Washington incluido, porque el primero es el 2016 con Keiko Fujimori, fue porque hubo una coordinación muy estrecha entre la ONPE de Corvetto y el Jurado Nacional de Elecciones de Salas, que le cuesta finalmente la cabeza a éste, hay que recordarlo. Creo que toda esta narrativa del fraude ha venido siendo instalada, en particular, por López Aliaga.

AA: Lo que me llama la atención mucho es que se repite casi exactamente lo que pasó el año 2021. Es como estar atrapados en una burbuja de la cual no se puede salir, donde se reiteran, palabras más o menos, hechos similares. El 2021 hubo una diferencia mínima menor al 1%, igual que ahora, así como un comportamiento electoral similar. Lo que me sorprende es que la tasa de antifujimorismo ha bajado, pero estamos reiterando nuevamente, casi el mismo clima, los mismos problemas y personajes parecidos. Si bien ahora “Porky” ha sido el personaje central de esta denuncia de corrupción y fraude como lo fuera el 2021, la pregunta es ¿por qué se repite sistemáticamente esta reiteración?

Violeta Barrientos: Pero el 2021 no teníamos este Congreso que ya hoy día lo ha copado todo. Me imagino que con el cuento del fraude están apuntando a dos cosas, que se haga alguna movida para que López Aliaga pueda pasar a la segunda vuelta, o, en todo caso, copar también la ONPE, como ya se ha ido haciendo con toda la institucionalidad. ¿Qué diferencia respecto a 2021?, Ese año, todavía no tenían todo capturado. Ahora cualquier presidente que entre con la nueva estructura que han creado, y con un Senado todopoderoso, lo hace como un cordero rumbo al degolladero. El presidencialismo se ha debilitado mucho.

EB: Como imagen grande sí hay repeticiones, pero también hay algunas diferencias. La elección del 2021, hasta el momento mismo en donde Castillo se convierte en sorpresa, era una elección que se pretendía, entre dos miradas de la economía y del Estado, que le daba definitivamente un tono ideológico; el diablo inicial fue Verónica Mendoza. Hoy día eso ha desaparecido; la polarización está planteada en términos de quienes defienden el orden, resolviendo el tema de la seguridad, pero este orden; y quienes demandan dignidad. Es decir, una polarización de alguna manera más dura, que entronca fácilmente con la historia de este país y con las historias de los territorios. A diferencia del 2021, los votos de Sánchez no alcanzan a ser los de Castillo quien es, en el fondo, el ganador de esta película. Como símbolo, más allá de la persona y el personaje. Esta campaña desde el primer momento ha sido brutalmente racista y discriminadora. Los mejores propagandistas de Sánchez terminan siendo gente como Aldo Mariátegui, Milagros Leiva, Philip Butters o Beto Ortiz. Este conjunto de personajes, que desesperadamente desprecian y buscan humillar a una parte significativa del país, profundizando resentimientos y brechas que existen hace siglos, no han aprendido la lección. Y creo que Sánchez puede aprovechar eso.

AA: ¿Esta reiteración es la comprobación de que persiste una conciencia activa sobre la derecha? ¿cuando tú votas tienes la conciencia que estás votando contra alguien que es tu enemigo? Para que haya reiteración tienes que estar no ante el azar, sino frente a una actitud consciente.

EB: Desde mi punto de vista, esta reiteración antes que ideológica, es definitivamente primaria. Muchos de los periodistas y opinólogos repiten la lógica de la hacienda y el gamonal, lamentándose, por ejemplo, Mariátegui, de que esa población tenga derecho al voto. Del otro lado, quienes defienden su dignidad y su derecho, sienten que están en una pelea que resume, de alguna manera, una larguísima historia, en la que Pedro Castillo termina siendo la coartada. Pero como símbolo. Insisto que más allá de él, con su elección, así no nos guste, se abrió un ciclo distinto en la manera de relacionarse y de mirar las relaciones en el país. En sectores empieza a haber desesperación por la incapacidad de la derecha para entender lo que está pasando. Desde Carlos Meléndez hasta María Cecilia Villegas en El Comercio o distintos empresarios, constatan y critican esta situación, donde desde las derechas, el juego parece ser el miedo.

VB: Pero si volvemos al 2020, ¿qué es lo que llevó a Castillo a ubicarse en la segunda vuelta? Ahora ha sido una suerte de revancha por ese voto arrebatado. Pero ¿qué hay detrás de ese voto? ¿qué se reivindica? Porque se ve la caída lenta de un régimen que empieza con PPK, un período presidencial que concluye con cinco o seis presidentes. Antes tuvimos a un Humala que no llevó a cabo ninguna gran transformación por mucho que jurara por la Constitución de 1978; creo que su gobierno marcó un punto de quiebre. ¿Qué cosa hace emerger a un Castillo? Durante más de un siglo millones de peruanos estuvieron excluidos; recién con el voto en 1980 empieza su incorporación. Una exclusión en donde solamente aquellos que hablan, escriben y leen en castellano pueden ser los votantes. En la práctica se excluye étnicamente. Siento que el voto reivindica esa historia, primero con Castillo y ahora con la votación de la primera vuelta. ¿Qué es lo que lleva a que Castillo pueda sacar la cabeza? Creo que es la caída de los gobiernos liberales.

AA: Yo creo que se inicia un cambio en el voto de la gente. Hay una actitud consciente, muy marcada, a la hora de votar, y los resultados lo muestran; la sierra, vota como sierra; la selva lo hace como selva. Hay sectores, como López Aliaga, que gana sólo en Lima; o como Nieto, que lo hace en Arequipa. Está muy marcada la estratificación del voto. ¿Cómo creen que va a responder la derecha frente a esa persistencia de la fractura? Porque esa respuesta te podría llevar a un pacto o a un enfrentamiento.

EB: Yo tengo la impresión que hay dos derechas duras en tensión, que comparten un horizonte y una narrativa, pero donde una parte siente que la otra se ha excedido y ha superado límites elementales en las formas. Creen que López Aliaga los lleva a un escenario inviable, en donde su sostenibilidad pasa por la represión abierta y por un enfrentamiento constante. Esa percepción de un sector de la derecha va a presionar sobre Keiko Fujimori. López Aliaga se dio cuenta del asunto, y estuvo acusando interdiariamente al fujimorismo de ser parte de la conspiración. Y éste no sabe qué hacer con sus hermanos de sangre. El tema, que se resolverá pronto será crucial porque si se embarcan juntos en este asunto, preparémonos a una polarización brutal y a enfrentamientos crecientes. Ya han aparecido en la zona altoandina de Piura, y es una reiteración del 2021, pintas, supuestamente, del MOVADEF La historia de los muertos en el VRAEM tras un supuesto enfrentamiento con el ejército, hace el mismo recorrido.

AA: Pero ¿ustedes dirían que, como una fiebre, el grado de polarización va a subir?

VB: Yo creo que sí. Si no hay coaliciones ni liderazgos, tanto de la derecha como del otro lado, pierde. Creo que es así, y ya de facto, tenemos años de aprovechamiento de la ley en beneficio propio; acá todos nos sentamos en el Estado de Derecho, y por lo tanto me impongo por la fuerza. Tenemos una coyuntura internacional donde se repite el mismo mensaje y gana quien tiene la fuerza.

AA: Por eso las elecciones aparecen casi como un acto inútil. Lo que ha fracasado, es esta idea de que la democracia iba a resolver los problemas. Y la democracia finalmente no lo hace; la demanda de igualdad permanece en el fondo, como condición de la propia democracia. Por eso lo que se reclama es igualdad, y no hay tema más radical que ese. Por eso esta dualidad que existe en lo que señala Ballón, con las pintas y la aparición de radicales nuevamente. Por eso creo que vamos a transitar nuevamente por otro tipo de radicalismo, otro tipo de enfrentamiento.

EB: Ese es un tema viejísimo de la imbricación democracia-capitalismo. El capitalismo se basa en la desigualdad en el mercado y en la competencia salvaje; la democracia, en la igualdad en el voto y en los derechos. Estamos en un momento mundial en el que la democracia liberal pierde aceleradamente su contenido. Ahí está la historia recorrida hace varios años en distintos países de Europa, en Estados Unidos, en Asia y en América Latina. El tema de fondo es la igualdad, y la desigualdad, por lo tanto, y eso es brutal.

AA: Creo que el fenómeno nuevo no solamente es la igualdad, porque, de hecho, la reiteración, a lo que nos lleva justamente es a una demanda que no tiene hasta ahora cumplimiento. Lo nuevo es que empiezan a verse formas de opinión protocapitalistas abajo. Si tú miras la cantidad de dinero que mueven los mineros informales, evidentemente es un cambio cualitativo, ya no son los liberados por la reforma agraria de Velasco, los campesinos, sino que estos nuevos Castillo, te demandan cosas distintas a las de la época de Velasco. El problema que tienen estos grupos nuevos y emergentes, es que no tienen, por ponerlo en términos clásicos, una vanguardia, ni un núcleo intelectual. Mientras no se solucione ese problema y se exprese a través de un pacto, la violencia o la disidencia seguirán incrementándose.

EB: Si uno lee con atención el libro de Carlos Monge sobre los cambios en la sociedad rural, en el que mira varias sociedades rurales, uno de los cambios más importantes que registra, sin poner el foco en la economía ilegal, tiene que ver con su acceso al mercado y con los bolsones de éxito en ese acceso a lo largo del siglo XXI. Si se observa la lógica de algunas demandas regionales, en distintos momentos, desde fines de la década del noventa y claramente en el siglo XXI, tienen que ver con mejores condiciones para su instalación en el capitalismo. En esa lógica, la informalidad resulta funcional, en última instancia, que es uno de los temas en los que insiste Martuccelli. En ese escenario, las economías ilegales son brutales. Mi sensación es que sí hay demandas capitalistas, sin ninguna duda. Y por supuesto que hay procesos significativos de diferenciación en todos y cada uno de esos territorios. Creer que son en sí mismos el paraíso porque es el sur, porque hay quechuas y aymaras que avanzan, es definitivamente una fantasía.

VB: ¿Estamos hablando de una disputa política de derechas e izquierdas, o más bien de tener unas posiciones de acceso al capitalismo? ¿De esa modernización capitalista en el país rezagado?

AA: Creo que eso tiene que ver con el fracaso o la derrota del socialismo a nivel internacional, habiéndose abierto un espacio donde los de abajo piensan en forma distinta a como pensaban antes. En el momento más proletario del país, que son los 60, 70, 80, había una formación social más de clase. Ahora, frente al fracaso, tanto de Sendero Luminoso, como de la izquierda que no ha sabido responder a su propia crisis, debido a los cambios económicos en el país, y sobre todo por el tema mismo de las economías informales o ilegales, el problema es leído de otra manera. La demanda ha cambiado. Ya no es una demanda de violencia, porque ya la hemos vivido, pero sí es una de cierta radicalidad social que se expresa en una demanda de igualdad.

EB: Lo que es particularmente dramático es como no se ha producido ni la conciencia, ni el conocimiento de los enormes cambios que se han dado en la estructura social, en la importancia que han adquirido los territorios, en el sentido dual que tiene la informalidad que tiene una cara de supervivencia y otra de transgresión y enfrentamiento de un orden que no le gusta a la gente. En ese proceso, la distancia del Estado y la mirada sobre él, han ido cambiando aceleradamente, y los viejos movimientos sociales no han podido responder a esa realidad, que no han entendido. La multiplicación de activismos que repiten de alguna manera, con las particularidades del país, procesos que se han dado en otros países y en otras sociedades, tienen una importante lógica identitaria, una mirada de pequeño grupo y una lógica de articulación a partir de parámetros que son radicalmente distintos a los del pasado. Y quien entendió eso menos que nadie son las izquierdas, porque olvidaron lo que las definía, no solo en el Perú, en el mundo también, su mirada sobre la desigualdad y su lucha contra ella, como un eje neurálgico de su identidad que fue desapareciendo.

AA: ¿Qué cosas fueron desapareciendo de la demanda por parte de la igualdad?

EB: La mirada de la izquierda del tema de la desigualdad. En el norte se asume la narrativa del estado de bienestar que tiene una fuerza modernizante, que en términos de algunos valores y en términos de cultura se sigue peleando con la derecha, pero no tiene ningún problema en negociar con ella y en adoptar básicamente el modelo. En el caso del sur, en el retorno a la democracia al final de los ochentas, y a lo largo de los noventas, aunque en Perú, ni caricatura de estado de bienestar tuvimos, lo que hubo al final fue una combinación del refugio en el discurso religioso del marxismo y la instalación en las estructuras de la democracia; por lo tanto, el distanciamiento de la sociedad. Si uno mira el proceso electoral, díganme en qué espacios está instalado Juntos por el Perú. Lo más orgánico que tiene la izquierda, que trató de construir una lógica territorial y cierta vinculación con los sectores de la sociedad civil, fue Nuevo Perú, que terminó fuera del juego.

AA: ¿Crees que eso es un poco un contexto para definir el caso de los caviares?

EB: Creo que es un elemento si lo leemos desde la izquierda, porque hoy día Jorge Nieto es caviar. Hoy día la gente de Capitalismo Consciente es caviar. Como parte de los miedos y el primitivismo de la derecha, finalmente se termina consagrando de caviar a quien cree en los derechos humanos y se pronuncia. Así, Rosa María Palacios y Marisol Pérez Tello son caviares. Con mucha gente de derecha democrática y liberal puede haber un nivel de acuerdo en muchas materias, pero no alcanza, hoy por hoy, para un nivel de acuerdo político. En general, creo que la izquierda se domesticó y envejeció, y se fue fragmentando. Primero Sendero, pero siempre una izquierda limeña y más clasemediera y otra más plebeya, que estaba instalada en el interior del país y que desconfiaba de la primera, que muchas veces la menospreciaba y viceversa. Y eso se hace cada vez más visible desde la segunda década de este siglo.

AA: Este es un tema que algún día habrá que discutirlo, porque la fragmentación social en la izquierda es un tema tabú, aunque hay una diferencia social clara entre los grupos de izquierda. Sin embargo, la pregunta ahora es ¿por qué la derecha detesta cada vez más a los caviares? No me refiero a ser comunista o marxista, sino que, como bien decías tú, basta decir derechos humanos y ya eres un peligro para la sociedad.

VB: La derecha llama “ideología de derechos humanos”, es como el género, al que llaman “ideología de género”.

AA: Estamos frente a una derecha ideologizada al máximo.

EB: Sí, y primitivamente.

AA: Ahora, ¿qué pasaría si gana Keiko Fujimori en estas elecciones? ¿qué pasaría si lo hace Sánchez? ¿Cómo ven ese panorama a futuro?

EB: Si gana Sánchez, puede no durar seis meses y tener distintas vías de salida. Desde la violencia, el enfrentamiento y la represión, porque no sobrevive si no llama y se apoya en la calle y la gente, que le va a exigir desde temprano el cumplimiento de sus compromisos. El conjunto de las instituciones no va a cambiar y un parlamento en el que el Senado, inicialmente, no tiene la fuerza para vacarlo, a partir del sexto o séptimo mes eventualmente ya la tendría, porque como lo evidencia el Congreso actual, los fujimoristas tienen capacidad y experiencia rompiendo a otros bloques. Ese es un escenario.

Al extremo opuesto, otro escenario tampoco descartable. Sánchez corriéndose hacia el centro. Ya declaró que han malinterpretado su posición sobre Julio Velarde, que él es católico y próvida pero que no es homofóbico. Y Anahí Durand, que indica que hay que construir relaciones y que hay que aterrizar el programa.

AA: ¿Y tú crees que la gente aguante, soporte, acepte una salida de ese estilo? ¿Sería un poco la versión más simple de la hoja de ruta?

EB: Seguramente se demorarían en aceptar que tropezaron dos veces con la misma piedra. El mundo de JP es bastante diverso. La gente de Sánchez, la familia de Pedro Castillo, quienes provienen de Perú Libre, quienes lo hacen del Bloque Magisterial, los antauristas y los integrantes de APU. Su primer gran desafío será lograr una amalgama mínima que les permita crecer y competir en un espacio como Lima, que les es reacio. Sin esa amalgama mínima, se les hará muy difícil avanzar en el diálogo con otras fuerzas.

Y si Fujimori es la presidenta, yo creo que ella, en esta fase de recuperación de la figura de Alberto, va a operar de manera tal de garantizar una larguísima temporada del fujimorismo en el poder. Seguramente será un gobierno autoritario y represivo, buscando cuidar algunas formas y aprovechar toda oportunidad para construir asistencialistamente bolsones y clientelas particulares. Simultáneamente desarrollará una cantidad de iniciativas y políticas que van a combinar, más allá del disfraz que tengan, la lógica clientelar, autoritaria y mercantilista que mantienen ellos y buena parte de la derecha de este país, con una creciente presencia territorial, manejada desde su control del Estado central y las instituciones.

Seguramente, ya instalada en el gobierno, tras intentar algunas cooptaciones, buscará algún tipo de relación con el mundo Nieto, para que sea el parapeto de su pretendido rostro democrático. La misma puede ir desde una invitación a una participación subordinada en el gabinete, hasta acuerdos puntuales en el Congreso. Por lo demás, la ubicación de Buen Gobierno le permite jugar a la equidistancia con las dos fuerzas principales.

VB: ¿De qué manera se podría evitar alguno de esos escenarios? El que, por ejemplo, Sánchez salga expectorado en el primer año. ¿Contribuiría alguna alianza previa?, ¿algo como la convocatoria que hizo Humala cuando llegó a la segunda vuelta? Y así no se hiciera, creerse ganador absoluto con solo un 12% sería un error.

AA: Yo que fui parte del equipo de Humala y luego parlamentario andino, no veo en el caso de Sánchez las capacidades que existían en la época Humala, los que hicieron la hoja de ruta, el programa y participaban en los debates que se daban. No veo un Sánchez con un equipo consolidado, capaz de generar una especie de hoja de ruta, alguna forma de pacto, directa o indirectamente, con la derecha para poder sobrevivir y tranquilizar al país. Veo que va a haber un desplazamiento, una presión de los de abajo por demandas específicas y ese es el problema que tendría Sánchez, porque debería responder a las demandas.

En el caso de Keiko, me parece que efectivamente intentará cooptar a alguna gente. ¿Cómo van a votar los votantes de Belmont? ¿Cómo, un sector de los de Nieto?

EB: Los de Belmont se van a partir entre los dos. Si tú miras los elegidos de Belmont algunos vienen del mundo antaurista, uno ha sido ministro de Pedro Castillo y otros son desconocidos. Su voto tiene algunas particularidades territoriales, pero en ningún caso se volcarían masivamente a Sánchez. Fujimori recogerá votos en ese espacio, pero también los habrán viciados. En el caso del mundo de Nieto, parte de la población joven que ha abrazado su causa, porque lo siente racional, moderno, liberal y a la vez cauto, conservador y guiado por la razón, optaría por Keiko Fujimori. Varios de los sectores medios de gente de nuestra generación que votaron por Nieto, viciarían su voto, pero difícilmente lo harían por la candidata naranja. Habrán votos para Sánchez, pero dudo que sean mayoritarios.

AA: Yo acepto lo que has dicho; lo más probable para ti es que gane Keiko.

EB: Yo diría que Keiko tiene una base de partida mejor, pero puede cometer errores graves. Empezó cometiéndolos cuando jugó a “no hablemos de fraude, calma, tranquilidad, mesura, entendamos que nuestro enemigo es la izquierda”. Yo tengo la impresión que ese discurso autoritario la traiciona definitivamente, y creo que a pesar del esfuerzo que hace ahora armando la campaña recorriendo lugares cuidadosamente elegidos, recurriendo al padre como sombrilla protectora y tratando de cuidar su tono, no resuelve su problema de falta de empatía elemental con la gente, que es lo que conseguían bastante más fácilmente candidatos como Álvarez y Belmont. Es interesante ver como las figuras fantasmales de la segunda vuelta, por estrategia y decisión de los candidatos, son dos ausentes. Un muerto, Alberto Fujimori, y un ex presidente que se suicidó políticamente.

AA: ¿Cómo va a reaccionar una derecha que ha invertido más de cinco o seis años en transformar el Estado, en modificar sesenta artículos de la Constitución, en capturar instituciones, etc.? Ustedes qué han pensado que harán si pierden. Es como decir “he trabajado cinco o seis años y me vuelve a pasar lo mismo, me derrotan por uno o dos por ciento”. Están queriendo repetir el mismo comportamiento; parece que quieren mandar una delegación a Estados Unidos, como el 2021.

EB: Como se fueron el 2021 también, un rato. En este Congreso, la derecha empresarial pura y dura ha negociado con izquierdas y derechas, cualquier cosa que fuera, sin el menor problema. De la misma manera que muchos de ellos han negociado con mineros informales y definitivamente con mineros ilegales en varios sitios. La historia de Patáz es un indicio. En general, la derecha empresarial los ha dejado hacer en la medida en que les den lo que les interesaba, por el lado tributario las exoneraciones, determinadas inversiones del Estado, la lógica misma de los contratos, y en el último tiempo, de las alianzas público privadas. Ahora, me da la impresión que algunos de ellos se preocupan porque se dan cuenta que esa dinámica no es sostenible con la temperatura de hoy, y temen lo que puede venir. Habrá gente que grite, que chille, uno de los cuales, sin ninguna duda, López Aliaga. Pero, ¿cuán sólida es su relación con los empresarios? Creería que con todo el desagrado que les causa, los empresarios se sienten más cómodos con Keiko Fujimori.

AA: Yo creo que la derecha de Porky es más de derecha que la de Keiko.

VB: Y la base de Keiko es evangélica y de los sectores C, D, E. A y B son de López Aliaga, más bien católicos con resabio hispánico.

AA: Hay que mirar el papel que tendrá seguramente EEUU en las elecciones. Un ejemplo último son todas las presiones en torno a la compra de los aviones F16 a ese país, que se ha manejado como un secreto militar. A ello hay que sumarle el avance de la ultraderecha regional y los cambios de la política exterior norteamericana hacia América Latina bajo el gobierno de Trump. Un buen ejemplo es la conversión de Venezuela, luego de la invasión y el secuestro de Nicolás Maduro, en un protectorado de los Estados Unidos y lo que está haciendo el gobierno de Trump ahí, creo que el papel norteamericano va a ser central también en el Perú. ¿Ustedes no creen que la presión norteamericana va a ser peor que la que la que había antes?

VB: Yo creo que habría un gran interés y presión norteamericana, sobre todo considerando las fichas que están a nuestro lado, mirando a Estados Unidos: Argentina, Chile, Ecuador, Ahora se viene Colombia, donde es posible que gane Cepeda. Que Perú salga del libreto no le convendría a Estados Unidos. Puede haber una presión norteamericana en ese sentido, pero si gana Sánchez, otro sería el caso.

AA: Supongamos que gane la derecha en Colombia y después en Brasil, EE.UU. tendría una gran ficha. En ese contexto, las capacidades de negociación de Perú con Estados Unidos, sea quien fuera el que gane, van a ser mínimas Ya tiene Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, toda América Central. El escenario para Perú, y para cualquier gobierno, entre comillas, progresista, va a ser extremadamente limitado.

EB: Es más o menos claro que la presencia, la injerencia y el protagonismo norteamericano en América Latina, crece a pasos acelerados, y tiene distintas urgencias, pero la más importante es su malestar por el peso que ha adquirido China por la vía de sus inversiones y de los préstamos que ha desarrollado hacia la región, en donde se ha convertido en el socio más importante de varios países, Brasil uno de ellos, Colombia otro, pero también Perú, con montos que están largamente por encima de los montos norteamericanos. En ese contexto, la presencia norteamericana en los últimos procesos electorales que se han dado en la región, es indiscutible, y su pretensión de injerencia, incluso en el caso del Brasil, es indudable. La sanción a quienes juzgaban a Bolsonaro es apenas un ejemplo, y en el caso peruano, en donde lo que uno tiene es un Estado colapsado, una cancillería que perdió la brújula y el peso histórico que alguna vez tuvo, y que ha tenido a un canciller como De Zela, y tiene ahora a Carlos Pareja quien ha sido consultor de Cosco Shiping y escribiera entre el 2023 y el 2024 varios artículos en las páginas editoriales de El Comercio elogiando la economía y la presencia china en el mundo.

AA: La presión norteamericana contra China será creciente. Por eso van a construir una base naval, no cerca, pero relativamente cerca al puerto de Chancay, una base naval norteamericana, financiada y construida por norteamericanos. Eso es un problema que el gobierno que gane tendrá que manejar, si es que continúa la misma política exterior de Trump. Si se continúa con esta lógica extremadamente agresiva, la presión norteamericana, o la embajada americana, va a ser un actor central.

Por otro lado, ¿ustedes cómo miran el papel de los militares en medio de estos problemas? ¿Se van a quedar quietos, van a mirar la pared?, ¿qué van a hacer? Porque van a estar frente a otra cosa parecida al 2021, pero aumentada. ¿Cómo creen que reaccionen los militares? Hasta ahora se han comportado más o menos, no han amenazado. En este contexto de presiones norteamericanas, de la presencia de China, las cuestiones internas, los problemas sociales, las manifestaciones, ¿cómo ven ese panorama y cómo lo miran los americanos?, ¿cuál puede ser su papel?

VB: Desde el cambio y la salida del fujimorismo hasta la actualidad, yo no siento que haya habido una gran labor democratizadora dentro de las Fuerzas Armadas, porque cada vez que me encuentro con alguien que ha sido reservista, me pinta el mundo, como que hay terrucos y no terrucos, o rojos y no rojos. Esa forma de pensar está vigente y fue constatada también con lo que pasó entre Castillo y el golpe fallido, y luego la respuesta violenta que dio Boluarte. Entonces, creo que acá en la historia nacional, las FF.AA. han tomado siempre partido –salvo Velasco– por un bando que no es el populacho.

EB: Yo veo dos o tres cosas en el tiempo. Veo el trauma post gobierno de Fujimori, de unas FF.AA. descabezadas, de unas FF.AA. en última instancia derrotadas y afectadas por su vinculación con la política, en términos de su prestigio, de su imagen, etc. Un segundo momento de reubicación y un afán por ir reescribiendo esta historia que alienta la derecha y que finalmente hacen suya las FF.AA., que se cierra con este Congreso, que tiene como artífice fundamental a Fernando Rospigliosi. Simultáneamente, esta película termina con los aviones norteamericanos, que empieza en la gestión Boluarte y que tiene una historia más o menos larga, es decir, una operación de 3.500 millones de dólares, para modernizar el equipamiento de las FF.AA. Si se observan las adquisiciones de armas para el Ejército y la Marina a lo largo de los últimos años, pareciera que vienen recibiendo “incentivos” desde el Estado para su alineamiento con un rol al que se han resistido. El intento de que se hagan cargo de la lucha contra la delincuencia, no caminó y no funcionó, y de hacerse cargo tendríamos muertos en operaciones extrañas, como los cinco del VRAEM. Nada de eso niega el ascendrado anticomunismo de las FF.AA. post sendero y los costos que pagaron institucionalmente. Hacia adelante, combinan una cierta distancia de la política, porque, aunque ya no los han vivido los que están en el mando actual, sienten que ha habido costos altos con lo que creen que su rol para garantizar el orden, y lo que ellos entienden por seguridad nacional, no pasa por el tema de la delincuencia. Como es obvio, están más próximos al fujimorismo y a lo que éste puede representar que, definitivamente, a Sánchez.

AA: Qué cosa explica que partidos como Podemos, Acuña, Somos Perú, los militares o esta derecha conservadora, que es distinta a la derecha de Porky, haya perdido, además de forma catastrófica, con 1.5% ¿Por qué este grupo, que era tan visible e importante, de pronto va a desaparecer de la escena política? ¿A qué se debe esa salida indecorosa?

VB: Creo que era muy previsible. De todas maneras, ellos han recibido el castigo del voto popular. Y por más plata que metió Acuña en su campaña tampoco pudo lograr más, lo que es también un alivio. Había que ir a Trujillo para escuchar todo el repudio hacía él. Vincular a todos esos grupos con mafias e inseguridad ha sido el punto central de la derrota de los partidos más vinculados con sectores populares o de regiones. En el caso de Avanza País, más bien la falta de liderazgos claros.

AA: O calificarlos como malos gobernadores, eso en el caso de Acuña; en el de Luna (Podemos), este era parlamentario. Lo cual demuestra que ese tipo de liderazgo ha llegado a su límite.

EB: Teniendo caras parecidas son dos fenómenos distintos. Podemos, y Luna en particular, es una de las caras de Luis Castañeda, la otra es López Aliaga. Son del mismo fenómeno y de la misma historia, hasta avanzada la segunda década del siglo XXI. Es decir, prácticamente hasta la muerte de Luis Castañeda. Uno se queda con la troncha popular y el otro, López Aliaga, con la empresarial que era más chica, y con el mundo chiclayano. La ambición de Luna ha sido parecida a la de López Aliaga, en otra clave, con otro discurso, un pragmático que no cree absolutamente en nadie, igual que el otro. Pero no hace una apuesta ideológica por la derecha, es de derecha cuando le conviene. Así, incorporó a una gran cantidad de gente que venía de Perú Libre y le dio un sitio preferencial a Guido Bellido, coqueteando en distintos momentos con sectores del castillismo.

Acuña siempre estuvo más interesado en tener poder. Aprendió rápido que eso pasaba por controlar territorios y por reclutar figuras en esos territorios que le permitiera acceso a negocios y al manejo de sectores del Estado. ¿Cuánto se demorará el nuevo gobierno en mover a los más de cuatrocientos funcionarios de los niveles intermedios y altos que deja Alianza para el Progreso? ¿Cuánto, en hacer lo propio en el Ministerio de Trabajo? ¿Con cuántos movimientos regionales de los 95 que van a las elecciones ya construyó acuerdos para seguir operando allí? a través del sistema de contrataciones del Estado que está lleno de huecos por todas partes. Me da la impresión que ese era su interés más grande y si de paso podía ser presidente, bacán, iba a ser presidente. Ese camino que se le está acabando, se le puede terminar en diciembre, siempre y cuando el nuevo Congreso no le facilite, a él y a otros, las cosas, volviendo a cambiar las normas que tienen que ver con la inscripción de partidos.

Los dos son, de alguna manera, los perdedores que les convenía a quienes han manejado efectivamente la construcción de ese modelo, que son Keiko Fujimori que no paga ningún precio porque no estuvo en el Congreso, y sus parlamentarios.

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