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Cultura

El lugarteniente: Ricardo Martínez de la Torre y Amauta

El lugarteniente: Ricardo Martínez de la Torre y Amauta
Ricardo Martínez de la Torre en casa de José Carlos Mariátegui, en 1928. Imagen obtenida del Archivo José Carlos Mariátegui www.mariategui.org

En estos días se cumplen cien años de la aparición de la célebre revista Amauta, 1926-1930, dirigida por José Carlos Mariátegui. Con este motivo, aparecerán muchos artículos celebratorios de la obra del autor de los 7 ensayos…. Ciertamente merecidos, porque se trata del escritor peruano de mayor trascendencia en el siglo XX.

Por mi parte, aprovecharé la conmemoración para presentar un bosquejo biográfico de Ricardo Martínez de la Torre (RMT), quien fue el gerente de Amauta y uno de los principales colaboradores del cuerpo de redactores. En esa doble dimensión, RMT fue el lugarteniente del grupo Amauta, al grado que cuando Mariátegui enfermó y luego falleció, quedó como director y condujo la revista a su cierre, tres números después.

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El punto de partida es la temprana amistad de Mariátegui con la familia de RMT, quien era siete años menor que el fundador de Amauta. De acuerdo a Ricardo Portocarrero, antes de viajar a Europa, Mariátegui flirteó con la hermana mayor de RMT, habiendo resaltado, en varios artículos periodísticos, su carrera como talentosa pintora aficionada. De hecho, en el Archivo Mariátegui, se hallan dos postales enviadas de Europa a RMT, mostrando una prolongada relación de amistad entre ambos personajes.

En septiembre de 1926, apareció la revista Amauta, cuya producción demandaba fatigosas tareas de administración que inicialmente fueron asumidas por el mismo Mariátegui. En diversas cartas, se queja por el tiempo que le demandaban y los apremios para cumplirlas. Mientras tanto, RMT estaba culminando sus estudios de contabilidad en la Universidad de San Marcos, donde estaba inscrito en la Facultad de Ciencias Económicas.

Mariátegui contrató como gerente a RMT en mayo de 1927, que correspondía al número 9 de la revista. Las actividades de administración que le correspondían eran arduas: coordinaba con la imprenta, vendía publicidad, repartía y cobraba a los distribuidores, mantenía la correspondencia con la red de colaboradores y generaba nuevos productos editoriales.

Durante los tres años finales de Mariátegui, que a su vez fueron los más productivos de su corta vida, RMT lo complementó con eficiencia, habiéndose hecho cargo completamente del aparato administrativo. Su labor fue bastante bien llevada porque el tiraje alcanzó los 3,500 ejemplares y la revista se mantenía por sí misma. Un factor clave de su sostenibilidad fueron los numerosos avisos de publicidad comercial que pueden verse en la edición facsimilar que circula en nuestros días.

El profesionalismo de RMT fue ratificado posteriormente al hallar empleo por muchos años en el grupo económico Prado, en calidad de contador de la compañía de seguros «El Porvenir». Esa relación laboral con ‘el imperio’ fue clave en su vida y explica, en alguna medida, el singular maridaje del Partido Comunista (PC) con la candidatura de Manuel Prado en las elecciones de 1939.

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Además de encargarse de la gerencia de Amauta, RMT fue un activo colaborador como redactor de numerosos artículos y reseñas e incluso compuso música proletaria. Sus temas fueron variados y limitaremos este comentario a aquellos que guardan relación con ideas tomadas del arsenal de la Internacional Comunista (IC).

Para empezar, tenemos que buena parte de sus artículos tratan sobre economía marxista adoptando una postura economicista de acuerdo a la ortodoxia de aquellos tiempos. Desarrolló tres puntos principales: los monopolios, la crisis del capitalismo y el crecimiento de la miseria. Su idea era que el capitalismo estaba condenado a desaparecer porque ha profundizado la desigualdad socioeconómica al grado de provocar la rebelión de los menesterosos. La codicia de la burguesía por la plusvalía absoluta hacía inminente la revolución socialista. Así, seguía a la letra la visión catastrofista emanada del VI Congreso de la IC, en 1928, cuando Stalin había tomado control del aparato comunista internacional. En ese momento, Moscú había impuesto una línea denominada ‘clase contra clase’, que correspondía a un posicionamiento ultraizquierdista.

En segundo lugar, RMT sostuvo que la reforma universitaria latinoamericana había sido un proceso conducido por la pequeña burguesía y que sus fines no eran proletarios. Con ello, quería desacreditar la experiencia formativa de la Universidad Popular, creada por Haya de la Torre. El desprecio por las iniciativas de la pequeña burguesía se convertía en repudio cuando analizaba la Revolución China, enfatizando la traición del Kuo Ming Tang por su composición pequeño burguesa, en contraste con el sólido compromiso de la URSS con el pueblo chino. La situación en el Extremo Oriente le permitía derivar un concepto clave sobre la pequeña burguesía: su tendencia al fascismo. A continuación, aplicará esta idea a la caracterización del APRA.

Finalmente, un tercer tema de sus artículos fue sostener que la URSS era la patria del socialismo y capital del proletariado mundial. Asimismo, ensalzó la construcción del socialismo en la URSS como un proceso guiado por Stalin, un líder amado por su pueblo. Por ello, sustentaba que no había persecución contra el trotskismo, argumentando que no era necesaria, porque el pueblo ruso lo rechazaba.

Así, los ejes argumentativos de RMT corresponden a posturas estalinistas desarrolladas al calor de las luchas internas en el Partido Comunista de la Unión Soviética: la crisis final del capitalismo, la traición de la pequeña burguesía, el socialismo en un solo país y el zanjamiento con Trotski.

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Una tercera faceta de la carrera de RMT fue la militancia política. En efecto, fue un activo colaborador de Mariátegui en este terreno. Sus pretensiones de liderazgo político aparecen claramente en una foto publicada en Amauta, en la que ocupa la tribuna de oradores de la fiesta de la planta, en Vitarte.

RMT fue fundador del Partido Socialista y estuvo presente en el evento que transformó esta organización en PC. Como miembro del primer Comité Central, ocupó el cargo de secretario de prensa y propaganda y estuvo muy compenetrado en tareas de dirección política. Cuando asumió la dirección de Amauta publicó muchas resoluciones y mensajes de solidaridad de las diversas instancias de la IC. De hecho, la sección ‘Reseñas y Revistas’ se transformó en propaganda de las publicaciones del mundo comunista internacional.

En el desenvolvimiento de sus funciones, RMT mantuvo el contacto epistolar con las bases obreras y populares del interior del país y recopiló información sobre sus luchas sociales. Gracias a ello, publicó una serie de artículos en Amauta sobre la historia del movimiento obrero, que fueron reunidos en un folleto que tuvo amplia difusión. Esta dimensión de historiador del movimiento obrero lo preparó para la futura obra principal de su vida: los cuatro tomos de documentos para la historia de la clase obrera y del comunismo peruano.

Los artículos de historia de RMT estaban lejos de ser neutrales; por el contrario, su pluma siempre fue afilada en defensa de su postura política. Por ejemplo, las mujeres anarquistas se sintieron ninguneadas por su relato de la lucha por las 8 horas y enviaron una carta de rectificación a Amauta. Asimismo, años después, RMT juzgaba a los primeros trotskistas peruanos como inveterados traidores. Toda su vida fue apasionado y fervoroso en ‘zanjar’ con el enemigo de clase infiltrado en las filas obreras.

No obstante, RMT fue purgado y expulsado pocos meses después de la fundación del PC. En ese momento, Ravines lo acusó de fomentar el socialismo pequeño burgués y, por ello, constituir el obstáculo interno a la bolchevización del partido. La decisión de la IC de combatir al mariateguismo lo condenó, porque él mismo había creado su imagen como lugarteniente de Amauta. Aunque RMT aceptó esta decisión y nunca más pretendió militar en el PC, se mantuvo cerca y fue un amigo leal durante varias décadas. Sin embargo, también envió el expediente completo de su expulsión a la IC, buscando que la meca del comunismo conozca el sectarismo de Ravines en contra suya. Además, publicó ese mismo expediente en su recopilación de documentos sobre el comunismo peruano. Con ello, quiso dejar claro que su expulsión se debía a la defensa de Mariátegui cuando Ravines buscó erradicar su influencia.

Conclusión

RMT fue el primer estalinista en Amauta y empujó el coche en esa dirección, antes de que Ravines retorne del exilio. Los últimos números de Amauta, bajo su dirección y posteriores a la muerte de Mariátegui, dieron a conocer los primeros manifiestos y documentos públicos del naciente PC. Su relación con Mariátegui había sido prolongada y siempre de confianza. Ello contribuyó a la permisividad de Mariátegui respecto al rumbo político de su revista luego de la conferencia comunista de Buenos Aires, en sus últimos meses de vida. En efecto, en ese momento, el grueso del grupo Amauta aceptó la línea proveniente de Moscú.

De alguna manera, la expulsión de RMT constituyó un contrasentido, porque fue el campeón del estalinismo y también su primera víctima. Sin embargo, RMT conservó a lo largo de su vida las ideas principales forjadas en este periodo. Su vida entera fue una paradoja, porque habiendo sido un eficiente colaborador de las empresas del imperio Prado, también fue uno de los pocos intelectuales estalinistas en las largas décadas oscuras de represión e intolerancia política del Estado peruano con todos los sectores de la izquierda marxista.

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