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Ultraderechas: La pulsión como política

Ultraderechas: La pulsión como política

La brutalidad de los actos cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, hizo que la psicología se sumara a los estudios políticos para encontrar una explicación a tales actos. ¿Cómo así un grupo de individuos en el poder habían podido perpetrar tales violencias ante la aceptación de ciudadanos educados, que se daban perfecta cuenta de lo que estaba ocurriendo? El auge de las ultraderechas en el mundo occidental es reciente y va engrosando de títulos las listas bibliográficas de las ciencias sociales. Sin embargo, pese a sus rasgos extremos, como el orden, el autoritarismo o los discursos de odio, algunos similares a los años del fascismo histórico, pocos estudios de la ultraderecha tienen un abordaje desde el psicoanálisis, es decir el estudio del rol de la subjetividad en el ascenso de las ultraderechas. Esa es la novedad que presenta Prometeo editorial con Todo lo que querías saber sobre las ultraderechas : y no te atrevías a preguntarle a H. P. Lovecraft, de Yago Franco.

¿Cómo así se puede concebir un ascenso del autoritarismo por igual en varios países a la vez? Según el autor, una subjetividad borderline lo ha hecho posible. “¿Vamos hacia un apocalipsis? ¿Podremos, aún, recuperar un pensamiento crítico que nos oriente en medio del caos?

Refiriéndose al momento actual, el psicoanalista Yago Franco nos dice: “…habitamos en una forma de vida traumática, originada en el orden capitalista, un orden depredatorio de la sociedad y el medioambiente, pero también del psiquismo…”. La psiquis afectada configura, precisamente, una subjetividad que se requiere para el ascenso de las ultraderechas. La ‘renegación’ —es decir, aceptar que una realidad de riesgo existe, pero al mismo tiempo negar esta realidad—, lleva a una falta de reacción opositora de parte de los ciudadanos comunes y corrientes. A eso se suma la alteración de las funciones del Yo, como la atención, la memoria, la percepción, ocurrida por la aceleración del tiempo a partir de la digitalización de la vida “que responde al ideal y mandato de una vida sin límites”, fantasía probablemente originada por la ilusión de que el capitalismo neoliberal tampoco tiene medida. La inundación de estímulos, gracias a la exigencia de placer sin límites, es otro aspecto que confluye. Esta forma de vida acelerada y sin límite, excede a la capacidad simbolizante del psiquismo y produce una ‘fragmentación psíquica’, es decir, la incapacidad de ligar representaciones y afectos, creando así sentido. Afectos y lenguaje resultan heridos tras décadas de vida económica según un sistema que ha ido horadando la psiquis y creando una subjetividad, que hoy tienen manifestaciones políticas exacerbadas de un lado, así como aceptación sin reacción, del otro.

Las ultraderechas hacen de la pulsión —de aquello que podría controlarse por la sublimación u otras maneras para hacer posible la vida en común—, precisamente su política. La pulsión como política implica el descontrol de lo instintivo, la expresión directa y sin metáfora de lo políticamente incorrecto, el vecino visto como una exterioridad peligrosa al que hay que eliminar si es opuesto al avasallamiento. Una construcción política de manera inversa, con invocación a la solidaridad y a la confianza, siempre ha requerido más esfuerzo.

El autor, en la segunda parte del libro, se refiere a esto último. El odio está en el origen del ser humano. El infante al nacer no reconoce objetos exteriores, ocupa todo el espacio, cree que es autosuficiente. Pero no es así, y tendrá que aceptar la realidad de su entorno o será intolerante a ella, señalando enemigos. Esta paranoia se asociará al sadismo anal hacia el otro, supuesta causa de su dolor. En las descargas de sadismo anal, que son manifestación de la pulsión de muerte, “se tira mierda” sobre todo el mundo, arrojando así el odio sobre el otro o sobre sí. A decir de Bifo Berardi, “hay una tempestad de mierda” cerniéndose hoy sobre nuestras sociedades, tempestad que impide el pensamiento crítico. Se impulsa más bien el goce irrefrenado, a la manera de una obra de Pasolini, decretando la muerte del pensamiento crítico por oponerse al totalitarismo.

¿Somos capaces de elaborar desde el Eros? ¿De sobreponernos a esta crisis no solo política y de pensamiento, sino de subjetividad? “Todo lo que querías saber sobre las ultraderechas” definitivamente da pistas para develar y comprender el punto crítico al que hemos llegado, y tal vez, nos permita también, trazar mejores rutas para encontrar salidas.

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