Descifrando a León XIV

La figura del papa León XIV aún permanece como una incógnita para muchos. Luego del papado de Francisco, que despertó adhesiones y recelos por sus inéditos gestos y reformas, la pregunta que se asoma es si el Papa León seguirá la línea de su predecesor o dará un golpe de timón al rumbo de la Iglesia.1 ¿Continuidad o ruptura? Aún es prematuro responder rotundamente a esta pregunta, considerando el lapso transcurrido desde la elección de Prevost y el largo tiempo que le queda por delante como un papa “joven” (recién cumplió 70 años). Pese a ello, sus discursos, gestos y las entrevistas concedidas a la periodista Elise Ann Allen2 dan luces sobre su comprensión del papado y la ruta que busca emprender.
La mirada de León sobre la Iglesia
En primer lugar, es importante subrayar que comprende la naturaleza del papado como una misión religiosa que promueve la profundización de la fe en la experiencia humana. Como él señala, su rol es anunciar la Buena Nueva y, desde allí, plantear temas básicos para la sana convivencia social, como el respeto de la dignidad humana, la paz y la justicia. Citando al evangelista Juan, León busca desaparecer para que sea Cristo quien permanezca.3 Así, estamos frente a una figura que evita el protagonismo de titulares y reflectores: no tiene pretensiones de basar su autoridad en una legitimación carismática del poder.
Lo anterior se relaciona con un segundo punto que es necesario entender: el Papa busca despolarizar a la Iglesia. León la recibe con algunos sectores atrincherados en torno a varios temas doctrinales sensibles: la ordenación de mujeres, la acogida de personas LGBT+ y la comunión a los divorciados vueltos a casar. Esto se extiende también a temas litúrgicos, como el pedido de los grupos rigoristas de retornar a la misa tridentina (celebrada en latín y “de espaldas al pueblo”) y la denuncia de la “paganización” de la liturgia católica frente a los esfuerzos de instaurar un rito amazónico. El papa Francisco se mostró receptivo a dar algunos pasos pastorales —no doctrinales— para que la Iglesia pueda acompañar de modo sensible y cercano las experiencias concretas de cada persona, sobre todo de aquellas situadas en las periferias geográficas y “existenciales”. Por ejemplo, la bendición de parejas en situación irregular o del mismo sexo y el discernimiento pastoral para que los divorciados en nueva unión puedan comulgar. Sin embargo, algunos sectores interpretaron estas medidas como un cambio a la doctrina católica y no tardaron en atacar ferozmente al pontífice argentino tildándolo de “hereje”.
León XIV pretende bajar las revoluciones a las disputas intraeclesiales y hacer esfuerzos para “construir puentes” y trabajar por una ansiada unidad de la Iglesia. Si hay un signo que marca el horizonte de este pontificado desde el día uno es ese: la unidad. ¿Cómo lo logrará? Uno de sus fuertes es su personalidad: es alguien que escucha a todos, analiza la situación con detenimiento, es paciente y toma decisiones con firmeza.4 Además, tiene experiencia en gestionar y resolver conflictos: su rol como prior general de los agustinos y su paso por las diócesis de Chiclayo y Callao —previamente hegemonizadas por el Opus Dei y el Camino Neocatecumenal, respectivamente—, dan fe de ello. Al parecer, esta actitud conciliadora es la que busca llevar a Roma estos días: aceptó la peregrinación de los católicos LGBT+ al Vaticano a inicios de septiembre en el marco del Jubileo y para octubre permitió la celebración de la misa tridentina en la basílica de San Pedro, restringida seriamente por su predecesor. Todo esto bajo una premisa: priorizará un cambio de actitudes, no de doctrina.5
Un tercer aspecto, quizá el más decisivo para la reforma de la Iglesia, es la sinodalidad. Impulsada por Francisco, plantea la visión de una Iglesia más comunitaria, con la participación activa de todos sus miembros en contraposición a un esquema más jerárquico. León XIV se ha comprometido a profundizar este proceso, ya que considera a la sinodalidad como un remedio para la polarización eclesial.6 Consciente de que el propio tema ha desatado fuerzas divergentes, ha señalado —nuevamente, desde la comprensión religiosa de su misión—, que ella no puede ser equiparada a una “democratización” de la Iglesia, temiendo las disfunciones de los gobiernos democráticos en muchos países del mundo. Asimismo, reconoce que algunos obispos recelan la pérdida de autoridad, aunque advierte que probablemente manejan una mala comprensión de lo que implica la autoridad en la Iglesia. Por ello, enfatiza en el encuentro, la escucha y el diálogo.7
En este terreno interno de la Iglesia, el Papa no buscará agitar los ánimos, sino que intentará tender puentes y armonizar, en la medida de lo posible, las diferencias de los sectores eclesiales rigoristas y aperturistas.
Geopolítica vaticana
Con la elección de su nombre, León XIV se entronca en la línea de sus predecesores que mostraron una preocupación por las cuestiones sociales a partir del desarrollo de la doctrina social de la Iglesia. En concreto, el Papa busca reflexionar y responder a la actual revolución tecnológica y sus efectos sobre el trabajo, así como el desarrollo de la inteligencia artificial y su impacto en la dignidad humana. Además, recoge otras preocupaciones contemporáneas como las guerras, la crisis migratoria global, la emergencia climática y el crecimiento exorbitante de la brecha entre ricos y pobres.
Prevost asumió el papado en medio de la guerra en Ucrania y el conflicto de la Franja de Gaza. Desde un primer momento, realizó constantes apelos por la paz “desarmada y desarmante”. Históricamente, la diplomacia de la Santa Sede ha adoptado una postura de “neutralidad positiva”, lo que le permite dialogar con las partes implicadas y contribuir a la resolución del conflicto. Sin embargo, esto no ha impedido que se pronuncie públicamente llamando al cese al fuego contra la población civil en Gaza 8 y empiece a considerar la aplicabilidad de la categoría de “genocidio” para la situación del pueblo palestino.9
El hecho de que León XIV sea el primer pontífice estadounidense es considerado como una ventaja para aproximarse asertivamente a la realidad de Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump. Bajo la égida del nacionalismo cristiano, la derecha conservadora norteamericana articuló una plataforma política de legitimación religiosa que atacó duramente al papa Francisco. Los obispos estadounidenses tampoco se alinearon plenamente con la postura de Bergoglio en temas como la denuncia a las políticas antiinmigratorias, la acogida a personas LGBT+, así como la crítica mordaz al hiperindividualismo y al capitalismo desenfrenado.10
Conocedor de la situación, León ha señalado que esta vez los obispos estadounidenses no podrán blandir el argumento de la “incomprensión” del Papa hacia su realidad.11 Además, lejos de intervenir directamente en la política de su país natal, reconoce que la mejor estrategia es dirigirse públicamente hacia los obispos de su país para abordar temas moralmente controvertidos, tal como lo hizo su predecesor en febrero de este año al enviar una carta a los obispos de Estados Unidos, denunciando las políticas de deportación masiva como contrarias a la dignidad humana y el bien común.12
De cara a China, el Papa seguirá evaluando la mejor forma de que el Vaticano mantenga relaciones con el gobierno a partir del acuerdo conjunto para el nombramiento de obispos, aunque muestra su preocupación por la situación de los católicos chinos leales a Roma.13 Además, considera de suma prioridad el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Si bien reconoce las tensiones entre las distintas denominaciones cristianas y los conflictos entre religiones, mira su propio rol al servicio de la comunión y el respeto entre credos, aunque al mismo tiempo sostenga con firmeza los principios de su fe.14
El Papa y Perú
Si hay alguna realidad eclesial que el Papa conoce mejor que cualquier otra es la del Perú. Misionero agustino en Chulucanas y Trujillo, obispo de Chiclayo, administrador apostólico del Callao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Robert Prevost tiene una comprensión aguda de las dinámicas eclesiales peruanas de primera mano. Su inserción en nuestro país a partir de su labor pastoral, también le hizo palpar la compleja y cruda realidad sociopolítica a la que se enfrentan diariamente millones de peruanos.
Un aspecto en el cual no transige es en el uso político de su imagen, tal como sucedió recientemente con el alcalde de Lima Rafael López Aliga, vinculado a los negocios del disuelto Sodalicio de Vida Cristiana, a quien le fue revocado el pase especial para un encuentro con el Papa en una audiencia pública, tras la denuncia de la Red de Sobrevivientes Perú y considerando el potencial riesgo de revictimización que significaría la publicidad del encuentro por parte del alcalde.15 Otro aspecto es el mal ejercicio de la autoridad eclesial, que se ve reflejado en la aceptación del Papa de la renuncia del obispo de Juli, acusado por inconductas sexuales y manejos económicos irregulares. Si algo le ha quedado como experiencia marcante de su paso por el Perú ha sido tomar en serio y con diligencia la gestión de casos de abuso en la Iglesia, tal como lo evidencia su carta enviada en junio con motivo del estreno de una obra de teatro que escenifica la persecución mediática y judicial del Sodalicio contra la periodista Paola Ugaz, tras la develación de los abusos cometidos por el extinto grupo eclesial.16
León XIV está dando sus primeros pasos como pontífice y, mientras tanto, considera prudente darse un tiempo para analizar la situación de la Iglesia antes de tomar decisiones firmes sobre el rumbo que ésta ha de seguir en los múltiples frentes abiertos. Grosso modo, todo indica que recogerá las grandes líneas de su predecesor, pero les imprimirá su estilo particular de liderar y proceder.17 Hará los esfuerzos necesarios para despolarizar y conciliar asertivamente y enfatizará constantemente en la centralidad del Evangelio en cualquier acción que emprenda la Iglesia. Tomado como timorato por algunos, quizá el papa tenga en mente la instrucción que Jesús dio a sus discípulos: sean mansos como palomas y astutos como serpientes (cf. Mt 10,16). Lo decisivo aún está por conocerse.
Footnotes
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Austen Ivereigh. (3 de julio de 2025). The Early Edition. Two ‘insta-books’ offer two very different views of the new pope. ↩
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Elise Ann Allen. (2025). Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI. Debate. ↩
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Vatican News, 09/05/25. León XIV: Que la Iglesia sea un faro que ilumine las noches del mundo. ↩
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Cecilia Tovar. (2025). De Francisco a León XIV: continúan las reformas. Páginas, n° 279. ↩
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Elisse Ann Allen, op. cit. ↩
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Ibid. ↩
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Homilía del papa León XIV en la cripta de la Basílica de San Pedro, el 11 de mayo de 2025. ↩
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Vatican News, 17/09/25. El Papa renueva su llamamiento a un alto el fuego en Gaza ↩
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Elisse Ann Allen, op. cit. ↩
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BBC News Mundo. (22 de abril de 2025). Por qué el papa Francisco encontró a sus mayores opositores en la Iglesia católica de EE.UU. ↩
-
Ibid. ↩
-
Carta del papa Francisco a los obispos de los Estados Unidos de América, del 10 de febrero de 2025. ↩
-
Elisse Ann Allen, op. cit. ↩
-
Ibid. ↩
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José Manuel Vidal. (Religión Digital, 18 de septiembre de 2025). El ‘rugido’ inédito del Papa León: Prevost empieza a mostrar su estilo de gobierno. ↩
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La República. (22 de junio de 2025). La carta que envió el Papa León XIV a los peruanos: “La lucha de ustedes por la justicia es también la lucha de la Iglesia”. ↩
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Austen Ivereigh, op. cit. ↩
