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DESCO: 60 Aniversario

Huancavelica: un modelo de intervención para el cambio

Huancavelica: un modelo de intervención para el cambio

En noviembre de 1975, después de más de diez años de trabajo en la costa peruana, desco inició su intervención en Huancavelica. Según Eduardo Ballón, la decisión de abrir un programa en la sierra surgió de la experiencia acumulada en el valle del Santa en Áncash y a los primeros pasos dados por la institución en Chincha. La pobreza estructural de la región, la ausencia de instituciones estables, la falta de apoyo externo y la importancia de la sierra y el mundo comunero para el país fueron factores que se tomaron en cuenta. Por invitación de Jaime Vela, Ramiro Oregón preparó un diagnóstico de la zona, que fue el primer paso para la llegada del equipo de trabajo inicial, compuesto por Juan Rheineck, Charles de Weck, Epifanio Larios y Jaime Vela Sastre, quien asumió su dirección. Más tarde, se unirían Ramiro Oregón, Óscar Toro y Conrado Mauricio, entre otros.

Ramiro Oregón recuerda que el trabajo se organizó en dos grandes líneas. La primera fue la productiva, con proyectos en papa, lana, cuyes y alpacas, además de tambos comunales que permitían acopiar y comercializar lo producido, así como abastecer a las comunidades de alimentos y bienes básicos. De esa experiencia nació la Asociación Intercomunal de Desarrollo (ASINDE), un ejemplo de autogestión campesina. La segunda línea fue la organizativa, orientada a la formación de promotores agropecuarios y sociales, jóvenes de las comunidades que acompañaban la producción, la alfabetización, la organización y la salud preventiva. “Nosotros éramos como el primer auxilio, —recordaba Ramiro— cualquier problema o conflicto, la gente venía a buscarnos, no solo por lo técnico”. Este impulso organizativo se enmarcó en el proceso más amplio de politización campesina que expone Ricardo Caro en Demonios Encarnados,1, en el cual la institución jugó un rol en los cambios sociales y políticos que se gestaban por entonces en Huancavelica, sin apoyar la radicalización o la violencia.

Un aspecto clave de la intervención en Huancavelica fue la decisión de combinar la intervención productiva con la producción de conocimiento. Desde el inicio, desco apostó por acompañar sus programas con investigadores como Nelson Manrique, Andrés Alencastre y Gerardo Rénique participaron activamente, haciendo estudios que ayudaron a contextualizar el desarrollo rural y el impacto del conflicto armado interno en la región. El aporte de Manrique fue fundamental para entender cómo las dinámicas sociales y económicas del departamento se vieron afectadas por la violencia política.

El enfoque territorial aparecería como consecuencia lógica del propio trabajo. Al respecto, Molvina Zeballos, precisa que “el trabajo estaba más orientado al fortalecimiento político y organizativo, combinado con capacitación en aspectos productivos, pero no había un enfoque territorial tan claro”. La experiencia mostró de inmediato que era indispensable contar con un equipo con profesionales locales, lo que permitió establecer una conexión más profunda con las comunidades y comprender mejor sus necesidades. No obstante, la violencia política desatada por Sendero Luminoso obligó a desco a abandonar Huancavelica en 1983. A pesar de este retiro forzado, la experiencia dejó una huella decisiva en la implementación de una propuesta de desarrollo, que luego se adaptaría exitosamente en Arequipa, particularmente en el valle del Colca.

A finales de la década de 1990, desco regresó a Huancavelica con un enfoque renovado, buscando alternativas de desarrollo integral para una región aún afectada por la pobreza, la baja productividad agrícola y la débil presencia del Estado. A través de su Programa de Desarrollo Huancavelica, desco buscó no sólo mejorar la productividad agropecuaria, sino también fortalecer las capacidades organizativas y las oportunidades económicas de las comunidades campesinas. Así, se enfocó en la crianza de camélidos sudamericanos, promoviendo el uso de fibra de alpaca no procesada químicamente, lo que permitió acceder a mercados más sensibles al valor de los productos naturales, mejorando los ingresos de las familias alpaqueras. También se impulsó la actividad ganadera y de pastoreo, mediante el acompañamiento de prácticas agrícolas como la mejora de pastos y bofedales, lo que aumentó la productividad ganadera y generó nuevas fuentes de ingresos.

Cabe recordar que este retorno de desco a Huancavelica fue impulsado por la asociación de alpaqueros y su dirigente de entonces, Julio Requena. Un nuevo equipo liderado por Hugo Carrillo e Hilario Aquino, se orientó a fortalecer la producción, la organización local y la infraestructura, contando con el apoyo de instituciones de cooperación como Cordaid y Manos Unidas.

Así, el Programa Huancavelica llegó a involucrar a sesenta comunidades campesinas en seis provincias, bajo un enfoque integral que abarcó la conservación de recursos naturales, la mejora de pastos y el manejo del circuito económico alpaquero, así como la transformación de productos derivados de la alpaca, como carne y fibra. Además, se fortaleció la institucionalidad local a través de planes de desarrollo concertados, presupuestos participativos y programas de nutrición y salud orientados a prevenir la desnutrición crónica y la anemia en niños y madres gestantes.

Ya en 2010, el programa se amplió bajo el nombre de Programa Sierra Centro, que continuó trabajando con ganaderos alpaqueros y con las familias dedicadas a la producción de papa nativa, quinua, maíz y paltos. A ello se sumó la promoción del sistema de protección social y la salud infantil, con un enfoque intercultural y de promoción de la equidad de género. Además, se fomentó la participación ciudadana mediante conversatorios y foros, fortaleciendo la capacidad comunal para gestionar recursos y participar activamente en la gestión pública local y regional.

En 2012, la intervención se expandió a Junín a través de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, en coordinación con el Gobierno Regional y los municipios. Esta línea de trabajo se consolidó en 2015 con la descentralización de los programas regionales y la creación de descocentro, nacido de la fusión de las intervenciones de Sierra Centro y Selva Central. Hoy, descocentro se consolida operando en la macro región centro, de la mano con comunidades campesinas y nativas en territorios con gran biodiversidad y potencial económico. La prioridad sigue siendo acompañar a los sectores más vulnerables.

Footnotes

  1. Caro, Ricardo. Demonios encarnados. Izquierda, campesinado y lucha armada en Huancavelica. (1963-1982) Primera edición.- Lima. La Siniestra Ensayos, 2021. 282

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